RAÍCES SALUDABLES EN LAS PLANTAS

Todo cultivador de cannabis debería considerar vital aprender sobre la salud de las raíces, pues ello va a ser determinante para que sus plantas de cannabis prosperen. Al estar bajo tierra muchas veces no prestamos atención a los problemas que pueden surgir en la base de la planta o las necesidades del sistema radicular. Por esto, aquí os dejamos una guía completa para lidiar con cualquier complicación y mantener las raíces lo más saludables posibles.

Cómo obtener unas raíces saludables en las plantas de marihuana

No exageramos cuando decimos que la parte más importante de la planta son las raíces. Desde la germinación hasta la cosecha, son literalmente la base que sustenta a la planta de marihuana, jugando un papel vital para su salud y desarrollo. Su función principal es absorber nutrientes y agua del suelo y transportar todo esto al resto de la planta, hasta llegar a las hojas. Cuanto más espacio cuenten las raíces para desarrollarse, mayor será la altura y envergadura de la planta, lo cual se puede comprobar con facilidad en los cultivos de exterior, donde estas tienen mayor libertad para crecer y las plantas de cannabis pueden llegar a parecer árboles. 

Mantener saludables las raíces de nuestro cultivo no solo es una cuestión de maximizar el potencial de la planta: es que sin unas raíces sanas la plantación peligra. Las plantas sufren mucho con un sistema radicular descuidado: reducen su ritmo de crecimiento, se marchitan y son más propensas a enfermedades, hasta llegar a la muerte. Para evitar esta sucesión de desgracias, es importante conocer a fondo cómo funcionan, qué necesidades tienen y cómo tratar los problemas comunes con eficacia.

Lo primero para garantizar una raíces sanas es utilizar un sustrato de calidad. Esto significa que la materia orgánica del suelo debe estar libre de hongos, plagas y enfermedades, o de semillas de otras plantas, un elemento muy común en los sustratos de mala calidad. Un buen compostaje siempre será mejor si va acompañado de materiales que retengan la humedad y aporten algo de oxígeno a la tierra, como pueden ser la perlita, la vermiculita y la fibra de coco. En un sustrato seco y demasiado compacto las raíces van a tener más dificultades para desarrollarse.

Problemas habituales y posibles soluciones

Uno de los problemas más comunes y que más achacan las raíces es el exceso de agua al regar. Si bien es cierto que necesitan bastante agua, también lo es que necesitan oxígeno para muchas funciones, entre las que está la absorción de nutrientes. El exceso de agua puede sofocar las raíces y hacerlas más débiles y susceptibles a patógenos. Además, si el sustrato está continuamente empapado, sin ningún período seco, el riesgo de que las raíces se pudran aumenta.

Si las hojas se doblan hacia abajo, significa que la planta está absorbiendo más cantidad de agua de la que debería. Antes de que el problema pase a más y esta comience a marchitarse, debemos drenar bien la maceta y espaciar más en el tiempo los riegos, para que al sustrato le dé tiempo a secarse.

También podemos averiguar si nos estamos pasando con el riego metiendo el dedo en el sustrato hasta el primer nudillo: si está húmedo debemos esperar y si está seco podemos regar. Otros cannabicultores optan por coger la maceta y ver cuánto pesa antes y después del riego: si la maceta sigue siendo pesada quizás sea demasiado pronto para regar.

Otro error bastante común es el exceso de alimentación, lo que significa que la planta de cannabis cuenta con demasiados nutrientes. Esto no daña directamente las raíces, pero sí hace que se acumulen sales en el medio de crecimiento de la planta, lo que termina por bloquear los nutrientes de las raíces e impide que estos sean absorbidos. Por lo tanto, aunque tengamos un suelo abundante en estos, la planta estará sufriendo una deficiencia en la alimentación. En este caso tendremos que realizar un lavado de raíces para subsanar el problema y equilibrar de nuevo el nivel de minerales, eliminando los nutrientes innecesarios del sustrato. 

Por último, hay que señalar dos problemas que también podrían afectar al sistema radicular de nuestro cultivo: el espacio y la temperatura. Nos solemos despistar porque no vemos el crecimiento de las raíces bajo tierra, pero este desarrollo es mucho más rápido que el de los tallos y el follaje. Así, debemos estar atentos para cambiar a una maceta más grande(pasar de 4 litros a 20, por ejemplo) a las tres semanas del inicio del cultivo. Si no hacemos esto, las raíces se podrían enredar entre ellas y frenar el crecimiento de la planta. Además, un error de novato es empezar el cultivo en una maceta muy grande para no tener que trasplantar: haciendo esto corremos un alto riesgo de que las plantas sufran un exceso de agua. 

La temperatura también debe ser estable si queremos una raíces saludables. El calor se convierte en un problema más complejo en los cultivos hidropónicos, puesto que disminuye la capacidad del agua de retener oxígeno. Debemos mantener una temperatura confortable alrededor de 22 ºC para que la raíz se desarrolle bien; si para ello debemos introducir aire acondicionado o ventiladores en el cultivo, será una inversión acertada.

Productos para las raíces

Siempre podremos valernos de distintos productos para proteger y mejorar la salud de nuestras raíces cannábicas. Los estimuladores de raíces, como su propio nombre indica, son el aliado perfecto para el desarrollo de nuevas raíces. Compuestos por hormonas de crecimiento, aminoácidos, vitaminas y nutrientes, ayudan a acelerar el crecimiento de la planta y a recuperar las raíces que estén dañadas.

Las enzimas, por su parte, son unas moléculas que nos van a ayudar a descomponer la materia orgánica del suelo, en concreto de las raíces muertas, para luego transformarlas en nutrientes y azúcares para las raíces. Se trata de un producto que evita que las raíces sean un pasto de hongos patógenos, a la vez que favorece el desarrollo de hongos y bacterias beneficiosos.

Es el caso de las micorrizas y los ‘Trichodermas harzianum’, dos hongos beneficiosos para las raíces y disponibles en el mercado. El primero se encuentra de forma natural en la mayoría de plantas de exterior, y otorga a las raíces una gran resistencia a sequías y otro patógenos. El segundo puede ayudar a combatir las enfermedades fúngicas de forma ecológica, además de incrementar la producción cannábica entre un 10 y un 15 %.

En definitiva, controlando el agua, los nutrientes, el espacio y la temperatura podremos asegurarnos un desarrollo exitoso de las raíces y, por tanto, de las plantas. Utilizar determinados productos también va a ser clave en la lucha contra las plagas, los hongos y bacterias patógenos. Al fin y al cabo, son los cimientos los que sujetan la casa,no el tejado.

Fuente: https://www.semillasdemarihuana.es

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